domingo, julio 17, 2005

Introducción

Este ensayo pretende identificar las variables que incidieron en la reciente crisis boliviana y analizar los distintos puntos de vista de sus actores, tanto de autoridades como ciudadanos comunes.

Nuestra visión recabada, luego de la investigación efectuada al respecto, es que el reciente conflicto que sufrió Bolivia obedece, principalmente, a la fragilidad de sus instituciones y a la profunda división que enfrentan las culturas que conviven en la nación altiplánica. Sobre este tema, ahondaremos para demostrar lo anteriormente planteado.

Para comenzar, debemos contextualizar la realidad existente en el país vecino. Es necesario comenzar apuntando que, a pesar de la enorme riqueza que posee, en cuanto a sus recursos naturales, Bolivia es el segundo país más pobre de América, sólo después de Haití.

La historia del país, es rica en matices y particularmente compleja, pues está marcada por una constante efervescencia político-social y por los reiterados quiebres de su institucionalidad.

El país altiplánico se encuentra en el corazón de Sudamérica y limita con Perú al oeste, Chile al suroeste, Argentina al sur, Paraguay al sureste y Brasil al nororiente. Se sitúa sobre una porción de la Cordillera de Los Andes, aunque la mayor parte de su territorio es amazónico. Debido a esta situación demográfica, es que carece de salida al mar y está dividido por el macizo montañoso, características que han repercutido en la diversidad, en cuanto a la idiosincrasia de sus habitantes se refiere.




Su población consta de aproximadamente 8,8 millones de personas, los cuales son mayoritariamente indígenas (75%, contando a los mestizos). A diferencia de otros países, donde existe sólo uno o dos idiomas predominantes, Bolivia tiene como condición particular la coexistencia de distintas lenguas; quechua, aymará y guaraní- entre las nativas más importantes-, pero su idioma oficial es el español. La capital administrativa es La Paz, sin embargo, la capital política se encuentra en Sucre.



Uno de sus principales ejes económicos es el cultivo de la hoja de coca, materia prima para la elaboración de cocaína, siendo Bolivia uno de los mayores productores de dicha hoja en el mundo. Los programas de erradicación de esta práctica, a cambio de ayuda condicionada por parte de otros países, entre estos EE.UU., han generado convulsión entre los campesinos más pobres del país, quienes perciben a través de la coca su única fuente de ingresos, para sustentar a sus familias.

El conflicto constante es una condición inherente a Bolivia. Este país posee una larga tradición de protestas políticas organizadas. Fue pionera en América del Sur al tener una revolución popular en 1952, la que nacionalizó las minas e instauró el sufragio universal.

La más reciente ola de protestas tiene sus raíces en el movimiento social iniciado en los años 90, provocado en buena parte por la falta de mejoras para la mayoría de la población empobrecida. (3.124.064 personas en extrema pobreza en 2002. Fuente: Instituto Nacional de Estadística de Bolivia).

A esto, hay que agregar que los recursos naturales que posee Bolivia han generado, históricamente, guerras, enfrentamientos internos, violencia y crisis políticas, en vez de progreso económico.

El ciclo de experiencias traumáticas con los hidrocarburos comenzó cuando en 1932 y 1935 el país se enfrentó con Paraguay en la guerra del Chaco, donde murieron 90.000 personas, mientras se disputaban territorios en los que supuestamente había abundantes recursos.

La primera nacionalización petrolera, en 1937 pagó una indemnización de USD 1.7 millones a la Standard Oil Company. La segunda fue en 1969 y la indemnización, esta vez a la Gulf Oil Company, la que costó USD 78 millones.

Según la Cámara de Hidrocarburos de Bolivia, la inversión de las empresas petroleras extranjeras ha sido de un promedio de USD 220 millones anuales desde 1996. Hasta esa fecha YPFB invertía sólo un promedio de USD 70 millones por año.

La reserva de gas natural boliviana es la segunda más grande de Sudamérica, después de Venezuela. Por esta razón, Repsol, British Gas y British Petroleum, en el año 2002, formaron un consorcio para exportar el combustible hacia EE.UU. y México. Para tal efecto, el gasoducto incluía la construcción de plantas licuadoras y de tuberías transportadoras en territorio chileno, además del uso de un puerto de Chile para los embarques. Junto con los bajos ingresos que perciben los bolivianos en esta industria, la enemistad entre ambos pueblos -debido a la guerra que los enfrentó- provocó que la iniciativa causara rechazo de parte de los sectores populares, los que se opusieron al proyecto.

Esta censura se contrapone con la visión de otras regiones del país, pues los intereses están divididos, puesto que los empresarios del oriente y sur de Bolivia se han opuesto al incremento de impuestos a las multinacionales y, a su vez, están a favor de la exportación del gas natural.

El debate sobre la nacionalización de la industria gasífera es clave en la situación actual de Bolivia. Quienes se muestran proclives, quieren que los recursos lleguen a los más pobres, ya que se trata de un potente nicho de riqueza de la nación; mientras los opositores plantean que la mejor forma de administrar el recurso es a través de la concesión a empresas privadas que generen empleo y paguen regalías, mientras explotan de manera más eficiente el gas que el Estado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

pucha me sirvio mucho pa´mi tarea gracias boli te amo

Alba dijo...

Bolivia es la memoria de América Latina, nos recuerda nuestras raíces indígenas. Ojalá puedan salvar sus diferencias y lograr la grandeza que se merece el pueblo bolivian luego del continuo saqueo a que fué sometido desde tiempos historicos. Sólo así podremos lograr la Patria Grande en la cual cada latinoamericano pueda sentirse en su casa en un país hermano, unidos por historia y un destino común.

Alba de Argentina

Alba dijo...

Bolivia es la memoria de América Latina, nos recuerda nuestras raíces indígenas. Ojalá puedan salvar sus diferencias y lograr la grandeza que se merece el pueblo bolivian luego del continuo saqueo a que fué sometido desde tiempos historicos. Sólo así podremos lograr la Patria Grande en la cual cada latinoamericano pueda sentirse en su casa en un país hermano, unidos por historia y un destino común.

Alba de Argentina